pasmado ante la imagen volvió a inquirir, pero su madre estaba haciendo cuentas para que le alcanzara el sueldo este mes.
Tiró del vestido de su madre una, dos, tres veces...empezó a resongar y entonces, fue el grito: ¿Qué querés?!!!
Y el niño se sentó en el piso
y enmudeció.
Así estamos...ensimismados, sensibles, alterados, desconfiados, desalmados...y aunque nos digan TE AMO cuesta escuchar...Hoy sentí esa violencia de muy cerca y por eso quise hacer una invitación desde el fondo de mi corazón a que en pequeños actos cotidianos recurramos a la caricia, contemos 10 antes de contestar mal, escuchemos antes de hablar y nos abracemos más seguido...para sentir que estamos vivos, para escuhar los latidos!!!
2 comentarios:
... la abrazo... ¿puedo?
=)
gRACiASSSSª!!!!
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